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Estamos preparando esta categoría con mimo. Vuelve pronto.
🙏 Sobre Monjamón
Una marca con +100 años de historia y 0 ganas de aburrirte.
Monjamón nace en 2023 de la mano de Álex Fernández, 4ª generación de Don Ibérico, una familia de Guijuelo (Salamanca, DOP Guijuelo) que lleva más de un siglo elaborando jamón ibérico de bellota.
Lo nuestro es tradición artesanal hecha desde la dehesa: cerdos en libertad, alimentación natural, curaciones largas (+42 meses) y mimo en cada paso. Pero contado con humor, sin solemnidad ni pijerías 😎.
Aquí manda Sor Ibérica, nuestra monja virtual: ella escribe, atiende, predica el ibérico y te resuelve dudas con cariño. Es la cara visible del Convento.
🏆 Reconocimientos:
- Producto del Año 2025 · Gran Premio a la Innovación
- Superior Taste Award 2023 · 3 estrellas (máxima)
- 4,9 / 5 en +951 reseñas verificadas
- DOP Guijuelo · Calicer ENAC · Bienestar Animal
📦 Cómo trabajamos:
- Pequeñas cañadas de cerdos con ganaderos locales
- Secaderos propios en Guijuelo
- Trabajo artesanal con equipo pequeño
- Atención personal REAL
«¡A un click del milagro!» 🕯️
✨ El Arte de un Jamón Verdaderamente Artesano
Spoiler: no se hace en dos tardes ni con prisas.
En Monjamón no hablamos de jamón... lo veneramos. Y no, no es exageración. Aquí no hay trucos, ni humos, ni milagros de supermercado. Solo bellotas de las buenas, tiempo sin reloj y un cariño que ni en las bodas gitanas.
Porque sí, del cerdo hasta los andares, claro que sí... pero mejor si anda suelto por la dehesa, comiendo bellotas como si no hubiera un mañana y sin estrés (que eso da sabor… y seguro que engorda 🐷).
Te contamos cómo lo hacemos. Tiene más pasos que la KALLAX que compraste el año pasado, pero todos merecen la pena:
1. Ganaderos centenarios & bellotas que valen oro 🌳
Trabajamos con familias que llevan más de 100 años criando cerdos ibéricos. ¡Más experiencia que Sor Amparo dando consejos de amor! Los animales andan sueltos por el campo, se echan sus buenas siestas a la sombra y meriendan bellotas como marqueses.
Hacemos análisis de ácidos oleicos (que suena a invento del Profesor Bacterio) solo para confirmar que el cerdito ha comido como Dios manda. ¿Resultado? Una grasa infiltrada que se funde en boca más rápido que tú en el sofá después de comer.
2. Salazón tradicional, con vuelta y todo 🧂
Aquí no tiramos el jamón en sal y nos olvidamos. Lo colocamos a mano en pilas de sal marina, como quien mete a su bebé en el agua bendita. Y a mitad de proceso, les damos la vuelta uno por uno (que esto no es el lavavajillas, cariño 😉).
¿Para qué? Para que el salado quede parejito, jugoso, ni soso ni salaíllo. Como esa tortilla que te sale perfecta cuando estás de buen humor.
3. Curación natural: abrir, cerrar, oler, bendecir 🍃
¡Ay, este paso! Aquí es donde el jamón se transforma. Nuestros secaderos no son modernos ni tienen botones de colores. Son salas grandes con ventanas que abrimos y cerramos a mano para controlar temperatura, humedad y espíritu santo si hace falta.
Ni aire acondicionado, ni calorcillos trampa: solo el viento, las estaciones y la intuición del maestro que dice "hoy se abre que no hay mucha humedad". Porque un jamón que no respira, no enamora. Y el nuestro… madre mía, huele que da ganas de escribirle poemas.
4. Mantenimiento semestral, nivel monjil 🕯️
Cada seis meses, venga llueva, truene o haya fiesta patronal, nos metemos en bodega y revisamos los jamones uno a uno. Los hidratamos con una fina capa de aceite y manteca para que respiren con tranquilidad y les revisamos hasta el aura.
Porque aquí el jamón no se deja solo a su suerte. Se acompaña como a un buen amigo después de un Sábado Santo.
5. Calado final: aquí solo pasa el que enamora 🎯
Antes de ponerle la vitola Monjamón (esa etiqueta que dice "aquí hay fantasía ibérica"), llega el momento del calado. Una aguja de hueso entra en el jamón (suave, sin dolor, como quien reza bajito), y el maestro mira, toca y huele.
Si lo que sale de ahí no es gloria bendita... se sigue curando, o se envía al cielo de los jamones si es necesario. Aquí no hay aprobados por compasión. O es celestial, o no nos vale.
¿Y qué te llega a ti? 🏆
Un jamón que parece sacado de una novela. Uno de los que ya no quedan. Con historia, con alma, con esa grasa que brilla como la frente de un bebé y ese aroma que te hace cerrar los ojos sin querer.
Un jamón ibérico de verdad, sin fuegos artificiales, pero con todo el sabor del mundo.
Porque en Monjamón no nos andamos con tonterías. Si lo hacemos, lo hacemos bien. Y si te lo llevas a casa… prepárate para que hasta el perro del vecino venga a pedirte una lonchita 🐕.