Queso Brie (Francia): El Manto de la Leche

Si los quesos tuvieran vestimenta litúrgica, el queso Brie llevaría sotana blanca de ceremonia. De corteza sedosa, blanca como el alba y centro meloso que se desliza al cortar, este francés con alma de poeta entra en la boca como una oración bien pronunciada: lenta, suave, y directa al alma.

El Brie, originario de la región homónima al este de París, se elabora con leche de vaca pasteurizada y fermentos naturales. Su aspecto engaña: parece tímido, pero tiene una presencia que va ganando con el tiempo. Su corteza blanca, resultado del penicillium candidum, le da ese aspecto de nube sólida, esa sensación de estar a punto de comerte algo que no deberías... pero que por suerte, sí puedes. Y debes.

El interior es pura tentación. Una pasta blanda, amarilla pálida, que según el punto de maduración puede estar más firme o más fundente. Pero siempre, siempre, tiene esa textura que acaricia y ese sabor a leche cocida, a frutos secos suaves, a setas, a mantequilla templada. Si lo dejas envejecer un poco más, aparecen notas más intensas, casi animales, pero nunca se desmadra. El Brie es un señor educado. Incluso cuando sube el tono.

¿Y cómo se come? Pues sin prisas. Se saca de la nevera al menos media hora antes, se deja que tome cuerpo, que despierte, y luego se corta con cuchillo fino. Se puede servir con pan crujiente, con uvas, con nueces, con mermelada o con miel. También va bien con champán, con vinos blancos secos o incluso con tinto joven. Pero lo que nunca falla es comérselo con la mano, a escondidas, en la cocina. Eso, en Monjamón, lo hemos hecho todos.

No tiene Denominación de Origen española, pero se ha ganado su espacio en nuestras tablas como si la tuviera. Porque el Brie no necesita títulos. Solo un espacio templado, un plato bonito y un comensal que sepa cerrar los ojos mientras mastica.

En resumen: si el Cabrales es sermón encendido y el Manchego es espada al aire, el Brie es oración de la tarde. Silenciosa, sabrosa, y con esa elegancia que no hace ruido pero lo dice todo.