Cada pieza se elabora de forma artesanal, y la calidad de lo tradicional no se puede imitar mediante procesos altamente industrializados. La diferencia es notable: un embutido elaborado con piezas nobles ibéricas contrasta radicalmente con uno hecho a partir de “restos”. Hay un abismo entre el chorizo, el salchichón o el lomo embutido en tripa natural y aquel procesado con tripa artificial. Además, el toque del oreado con leña de encina y el secado prolongado aportan una profundidad de sabor única. Comprar embutidos caseros y naturales es una apuesta segura que tu paladar y tu salud apreciarán.