El queso sin lactosa en Monjamon y más

En este convento no se discrimina a nadie por cuestiones digestivas. Ya puedes venir con tripas sensibles, enzimas perezosas o ese médico que te dijo “mejor sin lactosa”, que nosotros te recibimos con los brazos abiertos y una tabla en mano. Porque si algo tenemos claro es que nadie debería quedarse sin su porción de felicidad quesera.

Nuestra selección de quesos sin lactosa está pensada para que no tengas que renunciar ni al sabor, ni a la textura, ni a ese momento mágico en el que el queso se funde en la boca y te reconcilia con el mundo.

Y no hablamos de sucedáneos ni de quesos tristes con sabor a nada. No, no, no. Hablamos de auténticos quesos, hechos con mimo, técnica y ese toque divino que convierte lo cotidiano en celestial. Solo que, en vez de lactosa, llevan cariño.