Ah, la montanera… ese bendito momento del año entre octubre y febrero en el que los cerdos se sueltan a pastar libremente y se ponen las botas de bellotas.
- Durante la primera montanera, el animal empieza a ganar grasa y adaptar su cuerpo al ejercicio diario en libertad. Es una fase de transición, ideal para conseguir una carne con buen equilibrio entre magro y grasa.
- Pero es en la segunda montanera cuando ocurre la magia. Aquí los cerdos están en su punto: más grandes, con una infiltración de grasa perfecta y una madurez muscular que se traduce, tras la curación, en un jamón mucho más jugoso, profundo y persistente en boca.
¿Y tú, eres más de jamones normales con una montanera o prefieres esperar a que la naturaleza haga su magia en la segunda? Nosotros trabajamos con ambos, así que puedes probar y decidir tú mismo.
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